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lunes, 11 de enero de 2010

Adiós publicidad


El 17 de julio del año pasado el Congreso aprobaba el proyecto de ley de financiación de RTVE con el cual se suprimía la publicidad de esta cadena del estado, principio que se ha puesto en vigor a partir del 1 de enero.

El lugar que antes cubría la publicidad ahora lo ocupan los programas de antes, que han alargado su programación, o bien han sustituido por tandas de autopromoción que se hacen eternas.


Además, con la nueva Ley Audiovisual, al promocionar las producciones españolas en detrimento de las extranjeras, series como Mujeres Desesperadas o Smalville desaparecen de la programación.

Es un cambio distinguido en cuanto a la evolución de la televisión se refiere, pero lo que aún no tengo claro es si esta nueva televisión tiene previsión de futuro… Tan sólo llevamos 11 días en este 2010 y de momento hay más críticas que alabanzas referidas a este nuevo sistema televisivo.


No sé vosotros, pero que le dediquen casi 10 minutos a la previsión del tiempo me parece excesivo, y que estén continuamente autopromocionando películas o repitiendo el spot sobre la nueva televisión, cansa. Además, el hecho de alargar los programas no hace otra cosa que querer sacar de donde no hay y, bajo mi punto de vista, hace menguar la calidad de los contenidos televisivos, cosa que ya les está sucediendo a los canales informativos de 24 horas…


¿Preferís o no la televisión de antes?



Nerea

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿Hombre lija? Sí, gracias

Como primer requisito, antes de leer la entrada, mirad este video…





Vergüenza ajena es lo que me hace sentir cada vez que lo veo. Asco.


Está claro que la publicidad, cuánto más ingeniosa y atractiva, más vende, pero que quieran comparar el picor y la molestia de las barbas masculinas con un síndrome o enfermedad inevitable, es pasarse de la raya.


Si entráis en la página web de Gilette, nos adentran una sala audiovisual en la que una mujer, con atuendos propios de un médico y como si de una pandemia se tratara, generaliza el concepto femenino de aversión a las barbas masculinas. ¿Por qué generaliza si no todas pensamos lo mismo?

La chica que presenta, nos ofrece muy convencida la “terapia de choque” y la “sala de tratamiento” para que ellos puedan caer en la cuenta de la catástrofe que supone llevar barba.


La `terapia de choque´ ofrece una venganza femenina clara; que las chicas también se dejen crecer el pelo (en las axilas) en una imagen que evoluciona gradualmente. Mientras que la `Sala de tratamientos´ te presenta “las cinco hojas de la esperanza” que se resumen en una cuchilla mágica que aporta la “cura definitiva a este síndrome” (palabras textuales).


No se trata de un juego, a ver quién puede más. Para no generalizar, si me depilo es porque me siento más cómoda conmigo misma, si quiero que los pelos de mis piernas llamen la atención por la calle sólo tengo que dejármelos crecer, pero ya digo que es una opción mía, así que prefiero eliminarlos por voluntad propia sin que se plantee un problema moral como el que está acaeciendo.

Se cree que `si nosotras nos depilamos para la comodidad masculina (recordemos que para la nuestra también) ellos también tienen la obligación de hacerlo´. Y para los irresponsables deben crearse campañas de este tipo para acabar con el “problema” de raíz, claro está. Absurdo.

No es por llevar la contraria pero me encanta la barba de tres días, así que ¡apoyo al hombre lija con todas mis fuerzas! Y es que hasta en la Feria de Muestras de Valencia había un stand con lavabos para que el público masculino se pudiera afeitar. No sé que será lo próximo.

Lo dicho, si dentro de poco se presenta una campaña a favor del hombre lija, allí estaré yo para defenderla.



Nerea