"Me tengo que ir, es hora de besar a mi novia"; así es como un novio de Maryland (Estados Unidos) se despedía en la red social Twitter en mitad de su propia boda. ¿Impresionante? Puede ser, pero no sería la primera vez que observamos el poder que las redes sociales desempeñan en nuestra vida.
Quizá debería recordaros cómo se organizó la manifestación anti-corrupción del 31 de octubre; mediante la red social facebook. De hecho, yo me enteré de la fecha porque los encargados del colectivo enviaron un mensaje a todos los que en algún momento se habían hecho admiradores de un movimiento contra-Camps.
En ambos casos, y a pesar de no considerarnos unos adictos al ordenador (o sí, quién sabe), no cabe duda de la importante influencia que ejercen las redes. Por si todavía no estáis del todo seguros, os aconsejo que veáis el siguiente vídeo, donde se detalla lo sucedido en la boda que os nombraba al principio.
Que las redes sociales tienen su parte buena (movilización) y su parte mala (adicción) es un hecho indudable. Pero mientras sigan dejando ejemplos como el de Kelly Hildebrand y Kelly Hildebrand (no habéis leído mal), un chico de Texas y una chica de Florida que, tras descubrir que tenían el mismo nombre, se conocieron, se enamoraron y se casaron... Pues bueno, mientras sigan dejando ejemplos así, valdrá la pena utilizarlas, ¿no?
Quizá debería recordaros cómo se organizó la manifestación anti-corrupción del 31 de octubre; mediante la red social facebook. De hecho, yo me enteré de la fecha porque los encargados del colectivo enviaron un mensaje a todos los que en algún momento se habían hecho admiradores de un movimiento contra-Camps.
En ambos casos, y a pesar de no considerarnos unos adictos al ordenador (o sí, quién sabe), no cabe duda de la importante influencia que ejercen las redes. Por si todavía no estáis del todo seguros, os aconsejo que veáis el siguiente vídeo, donde se detalla lo sucedido en la boda que os nombraba al principio.
Que las redes sociales tienen su parte buena (movilización) y su parte mala (adicción) es un hecho indudable. Pero mientras sigan dejando ejemplos como el de Kelly Hildebrand y Kelly Hildebrand (no habéis leído mal), un chico de Texas y una chica de Florida que, tras descubrir que tenían el mismo nombre, se conocieron, se enamoraron y se casaron... Pues bueno, mientras sigan dejando ejemplos así, valdrá la pena utilizarlas, ¿no?