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sábado, 26 de diciembre de 2009

¿Azul o rosa?


Uno de mis amigos siempre cuenta, con una sonrisa en la boca, la sorpresa que sus padres se llevaron el día de su nacimiento: esperaban a María, pero nació Rubén.

Durante los días siguientes su habitación cambió el rosa de las paredes, cuna y cortinas por el azul que caracteriza, cómo no, la masculinidad de una persona por muy pequeña que ésta sea.


Bien, lo mismo pasa con la educación y los juguetes, siempre diferenciados entre niños y niñas.

¿Porqué las muñecas son para niñas y los coches para niños? ¿Una niña no puede utilizar el Scalextric y un niño la cocinita de juguete? Ah no, que para juguetes imparciales ya están los Lego o los Pinipon… (incluso algo cuestionable).


Para romper un poco los estereotipos, nunca he jugado con muñecas, y no he salido más masculina ni menos afeminada, lo mío eran los peluches, los animales de peluche. Además, siempre que celebrábamos los cumpleaños de nuestros amigos del colegio, recuerdo que uno de ellos jugaba con barbies, y reconocía abiertamente que en su casa también le dedicaba parte de su tiempo libre. Tampoco es homosexual, si es ese el verdadero miedo que tienen los padres de hoy en día, y éxito con las chicas no le falta.


Sólo hay que ver las estanterías de los grandes almacenes para comprobar el repentino odio hacia el rosa que se experimenta nada más se abandona el establecimiento. Y tengo que sufrirlo cada Navidad porque tengo una sobrinita preciosa de casi tres años… pero debo deciros que no ha recibido de mi parte ningún regalo rosa, aunque los tiene, ya que por desgracia mi hermana no comparte los mismos gustos que yo…


Para todos aquellos que hayáis tenido que visitar una tienda de juguetes esta Navidad, ánimo que tan sólo ¡quedan 10 días para que se acabe el infierno!



Nerea


martes, 22 de diciembre de 2009

Acaba en 4

Como otro año más, esta mañana la expectación inundaba a la población española. Y el motivo es, cómo no, el Gordo (que me parece que no es necesario que explique lo que es).

Esta entrada no va a hablar acerca de los orígenes del Gordo o cómo influye el dinero en nuestra vida. Esta entrada la escribo para recordar que en estas fechas que tan consumistas e hipócritas se han vuelto, todavía existen grandes alegrías. Y no es que me refiera a que el dinero de la felicidad, ni mucho menos; pero que el Gordo haya tocado a familias en paro por la crisis económica y otras razones, me parece un motivo suficiente para sonreír con ellas, aunque a mí no me haya tocado nada.

En fin, os deseo una feliz Navidad y os dejo con un vídeo de los afortunados de este año. ¡Un saludo y hasta la próxima!